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Dejarnos abrazar por su mirada
   01/Aug/2022 00:00:00    0 Comments
Dejarnos abrazar por su mirada

«Te mira el Padre», escucha un día Concepción Cabrera en su corazón[1]. Y ella expresa: «palabras que vibraron en mi alma haciéndome estremecer de admiración y de amor»[2]. En otra ocasión dice: «yo me sentí bañada de una luz, de una unción, de una cosa divina, que me electrizó el cuerpo y el alma. ¡Qué impresión tan celestial![3] Tiempo después, Jesús le hace ver que esa mirada dejó en su alma «el germen santísimo de la encarnación mística»[4]. En diversos momentos, ella hace memoria de esa mirada[5].

Siglos antes, otra mujer, María, se sintió mirada por Dios. Por eso exclamó: «Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humilde condición de esta su esclava» (Lc 1,48).

La mirada es un poderoso medio de comunicación. A través de los ojos manifestamos amor u odio, alegría o tristeza, compasión o condena. Tal vez hemos tenido la experiencia de haber recibido una mirada dura, fría, discriminadora o agresiva; una mirada que fiscaliza o condena, que provoca temor y desconfianza. Quizá también hemos mirado así.

La mirada de Dios Padre-Madre es totalmente distinta; es una mirada que protege y cuida, que transmite vida y calor, paz y alegría. La beata Concepción buscaba vivir en la presencia de ese Dios que la miraba con ternura.

Dios Padre-Madre nos mira siempre. Ve nuestros sufrimientos y tristezas (cf. Ex 3,7), nuestras esperanzas, trabajos y luchas. Si hemos pecado, nos mira con misericordia y nos invita a acercarnos para purificarnos (cf. Lc 15,20).

Sabiéndonos miradas/os por Dios, podremos lanzarnos a construir comunidad, evangelizar, servir a los demás, asumir retos, enfrentar dificultades, resolver problemas, entregar la vida…

Y nuestra oración será simplemente ponernos ante Dios –como quien se expone al sol– y, con humilde confianza, dejarnos abrazar por su mirada.



[1] Cf. F. Torre, «Te mira el Padre», La Cruz 1094 (2022) 10-13.

[2] CC 64,14B: 16 octubre 1935.

[3] CC 59,289: 11 marzo1933.

[4] Gracia central del itinerario espiritual de Concepción Cabrera, que ella recibió el 25 de marzo de 1906. CC 64,140B.

[5] CC 47,12 (17 julio 1926); 47,42-43; 59,226-228; 59,289-299; 64,9A-9B; 64,14B-15A; 64,140B; CC 64,147A (7 noviembre 1935).

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